domingo, 20 de mayo de 2012

Desarrollo

 ¿Que son los trastornos alimentarios?


Un trastorno hace referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que puede presentarse en diferentes entidades clínicas y con distintos niveles de severidad; no se refiere a un síntoma aislado ni a una entidad específica claramente establecida.

Los trastornos alimentarios se presentan cuando una persona no recibe la ingesta calórica que su cuerpo que requiere para funcionar de acuerdo con su, estatura, ritmo de vida, etcétera.

Los principales trastornos alimentarios son la anorexia, la bulimia, vigorexia y la compulsión para comer, del que no hablaremos mucho aquí.
La anorexia se caracteriza por una gran reducción de la ingesta de alimentos indicada para el individuo en relación con su edad, estatura y necesidades vitales. Esta disminución no responde a una falta de apetito, sino a una resistencia a comer, motivada por la preocupación excesiva por no subir de peso o por reducirlo.

En la bulimia el consumo de alimento se hace en forma de atracón, durante el cual se ingiere una gran cantidad de alimento con la sensación de pérdida de control. Son episodios de voracidad que van seguidos de un fuerte sentimiento de culpa, por lo que se recurre a medidas compensatorias inadecuadas como la autoinducción del vómito, el consumo abusivo de laxantes, diuréticos o enemas, el ejercicio excesivo y el ayuno prolongado.


La vigorexia es un trastorno mental no estrictamente alimentario, pero que sí comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal.

En la compulsión para comer se presenta el síntoma del atracón sin la conducta compensatoria. Por ello, quien lo padece puede presentar sobrepeso.
 
Quienes presentan anorexia o bulimia piensan casi exclusivamente en cuánto y cómo comen o en dejar de hacerlo, y están pendientes de su imagen de manera obsesiva, piensan mucho en cómo y en cómo son vistos por los otros. Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso, por no engordar, por mantener una delgadez extrema o conseguir una mayor. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.
 
Una misma persona puede presentar diversos comportamientos y en muchos casos es frecuente encontrar las conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos; la mayor incorporación de comportamientos patógenos puede indicar el avance del padecimiento.
Resulta un tema importante, a su vez, por varios motivos. Por un lado existe un interés que podríamos llamar científico para muchos especialistas del campo de la salud y las ciencias sociales como: médicos, psiquiatras, nutricionistas, psicólogos, psicoanálisis, sociólogos, etc,. 

Los trastornos de la alimentacion son temas de investigación, lo cual conlleva a la búsqueda de nuevas teorías o conclusiones de tipo académico, y su interés de enfoca principalmente en cuestiones clínicas, que son principalmente:
  1.  Indentificacion del trastorno.
  2. Diagnostico
  3. Interconsulta con otros especialistas.
  4. Estrategia de cura.
  5. Tratamiento del trastorno.
  6. Curación.
  7. Seguimiento.

Anorexia nerviosa
 
A. Miedo intenso a engordar, que no disminuye con la pérdida de peso.
B. Alteración de la silueta corporal, exagerando su importancia en la autoevaluación y negando los peligros que provoca la disminución de peso.
C. Pérdida de por lo menos 25% del peso original.
En menores de 18 años de edad debe añadirse al peso inicial el que correspondería aumentar de acuerdo con el proceso de crecimiento y considerando que, una reducción de peso cercana a 15% es valorada como riesgo médico.
D. Negativa a mantener el peso corporal por encima del mínimo, según edad y estatura. A estos criterios pueden agregarse los siguientes:
• Pérdida de peso autoinducida por conductas compensatorias: vómitos, laxantes, diuréticos y exceso de actividad física.
• Retraso en el desarrollo puberal: falta de crecimiento de los senos, amenorrea primaria o secundaria. En los varones, los genitales no se desarrollan y hay pérdida del interés y de la potencia sexual.
Se especifican dos tipos de anorexia:
• Tipo restrictivo: la pérdida de peso se obtiene haciendo dietas, ayunos o ejercicio excesivo. No se recurre a atracones ni a purgas.
• Tipo compulsivo-purgativo: se recurre regularmente a medidas purgatorias como inducción al vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas.


Bulimia

A. Episodios recurrentes de voracidad:
- Comer en corto período de tiempo gran cantidad de alimentos.
- Falta de control sobre la alimentación durante el episodio.
B. Promedio de dos episodios de voracidad semanales durante tres meses.
C. Autoevaluación “indebidamente” influida por la forma y el peso corporales.
D. Conducta compensatoria:
 
- Purgativa: vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos.
- No purgativa: ayuno, ejercicios físicos extenuantes.

¿Quiénes los padecen?

Los trastornos alimenticios se inician o presentan principalmente en adolescentes y púberes; muy probablemente, las personas de mayor edad que los padecen iniciaron conductas sintomáticas en esta etapa de su vida.  La expansión de los padecimientos ha implicado también su aparición en edades cada vez más tempranas.
 
Los trastornos alimenticios presentan tanto en hombres como en mujeres y aunque la cantidad de mujeres que los padecen es muy superior a la de hombres, en los últimos años el número de casos de hombres ha aumentado en forma constante.

De igual modo, ha aumentado la atención que los medios de comunicación y los profesionales prestan a este hecho, lo que remite al tiempo cuando los trastornos padecidos por mujeres empezaron a llamar
la atención.
 
El diagnóstico de los trastornos alimenticios en hombres se enfrenta con ciertos prejuicios sociales que también prevalecen en el personal de salud:
algunos médicos suponen que ser mujer es condición indispensable para presentarlos y que sólo ellas los padecen. Comer demasiado y estar pasado de peso resulta culturalmente más aceptable y menos notorio en el caso de los hombres, por lo que el trastorno puede pasar inadvertido. 

¿Cómo atender los trastornos alimenticios?

La atención de los trastornos alimenticios no es fácil ni unívoca; debido a su complejidad, a la multitud de factores intervinientes y a la dificultad de
su abordaje, el manejo de los mismos es una tarea combinada que requiere la conformación de un equipo de profesionales de diversas disciplinas que trabajen conjuntamente. A su vez, es necesario rescatar
la singularidad de cada caso y escuchar a cada paciente en su problemática específica.

El equipo de tratamiento básico debe ofrecer atención médica y psicoterapéutica y, de acuerdo con el caso, proporcionar terapia familiar o grupal, consulta ginecológica, psiquiátrica, endocrinológica y nutricia
con profesionales idóneos que conozcan los trastornos alimenticios.




¿Por qué se presentan los trastornos alimenticios?

 Si bien es cierto que no se ha establecido una etiología específica para los trastornos alimenticios, se afirma que su causalidad es multifactorial y abarca una multiplicidad de elementos que se combinan y acumulan de manera específica en ambientes diversos y en un momento evolutivo particular la adolescencia de las personas que los padecen.

 Se sugieren ámbitos de riesgo que incluyen el contexto cultural y el familiar, la vulnerabilidad constitucional y experiencias adversas de la vida personal que se relacionan en cada caso de manera específica y determinan configuraciones propias en éstos. Además de lo dicho en cuanto al contexto cultural, en el contexto familiar suelen encontrarse los rasgos característicos de lo que se define como la familia psicosomática: aglutinantes, sobreprotectoras, rígidas. Por ejemplo: los miembros de la familia están sobreinvolucrados recíprocamente y cada uno manifiesta tendencias intrusivas en los pensamientos, sentimientos y acciones de los otros; ello deriva en escasísima autonomía y privacidad.

 La sobreprotección tiende a sofocar la existencia de los conflictos de la familia, que son así evitados o evadidos más que resueltos; en este sentido, la o el paciente juegan un rol central. Los límites intergeneracionales e interindividuales son débiles, poco claros y conducen a la confusión de funciones y lugares.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario